lunes, 26 de mayo de 2014

¿Qué es el envejecimiento?

    
El envejecimiento es un proceso deletéreo, progresivo y universal que con el tiempo ocurre en todo ser vivo a consecuencia de la interacción de la genética del individuo y su medio ambiente .
Una de las mas reconocidas variaciones que tienen lugar en la célula es el acortamiento de los telómeros, estructuras que protegen las terminaciones de los cromosomas eucarióticos. A medida que van ocurriendo divisiones celulares sucesivas, el telómero va acortándose de manera progresiva hasta casi desaparecer, alcanzando la célula un estado denominado senescencia, en el que la capacidad de dividirse y otras de sus funciones metabólicas se pierden.(Fig.1)

 
 Fig. 1 Pueden observarse los telómeros   

Los telómeros     

El telómero es una región de ADN no codificante que se encuentra en los extremos de los cromosomas lineales. La longitud del telómero varía según la especie y el cromosoma. En la especie humana el ADN telomérico (ADNt) está formado por la repetición en tándem de la secuencia telomérica “TTAGGG/AATCCC” que se encuentra repetida unas 2000 veces. Los telómeros están implicados en numerosas funciones celulares relacionadas con la estabilidad de los cromosomas y la división celular(Fig. 2).(http://medmol.es/temas/80/).


                                                                                                             

















Fig .2 Cromosoma con los telómeros

¿El estrés acorta los telómeros?

 Los telómeros van acortándose de manera natural con el paso del tiempo, ya que cada vez que una célula se divide, una porción de telómero no se replica. No obstante, la longitud del telómero puede sufrir reducciones a causa de factores estresantes: depresiones, traumatismos físicos o psíquicos e incluso la obesidad. Un trabajo reciente de la Universidad Harvard ha incluido en esa lista a la ansiedad. Según dicho artículo, publicado en PLOS ONE, las personas con elevada ansiedad fóbica (caso del pánico incontrolable o la agorafobia) presentaban telómeros más cortos.

En investigaciones anteriores ya se había observado el acortamiento de los telómeros en diferentes patologías, entre ellas, distintos tipos de cáncer, cardiopatías coronarias, hipertensión, diabetes y artritis. Los telómeros, pues, revelan la exposición al estrés acumulada por un individuo y su capacidad para superar ese estado.(Fig. 3). Es decir, proporcionan una medida de la edad biológica, más que de la cronológica. En opinión de Afton Hassett, investigadora principal del Centro de Investigación del Dolor y la Fatiga Crónica de la Universidad de Michigan: «El acortamiento acelerado de los telómeros puede indicar vulnerabilidad a las enfermedades, al envejecimiento prematuro, e incluso la muerte».

Según un estudio publicado en octubre de 2012 en el Journal of Pain, y del que Hassett es coautora, los grados más elevados de dolor crónico en mujeres con fibromialgia se hallaban en estrecha correlación con telómeros de poca longitud. Además, las participantes con telómeros más cortos acusaban mayor sensibilidad al dolor y menor volumen de materia gris en las áreas cerebrales que procesan el dolor. Las pacientes de fibromialgia con fuertes sensaciones de dolor y depresión presentaban telómeros que parecían ser unos seis años más viejos que los de las pacientes con menos síntomas de dolor o de trastorno depresivo.(http://www.investigacionyciencia.es/mente-y-cerebro/numeros/2013/5/el-estrs-acorta-los-telmeros-11080).


 
Fig. 3 Estrés y envejecimiento

Envejecimiento y nutrición
 
Se considera que la nutrición interactúa con el proceso de envejecimiento de varias formas:
1.      A lo largo de la vida adulta las funciones corporales declinan progresivamente.
2.      Incrementa la frecuencia de las enfermedades crónicas degenerativas con la edad.
3.      En la edad avanzada, la mayoría de las personas comen menos y como consecuencia, las ingestas de nutrientes pueden resultar más bajas que las recomendadas.

El desafío de las Ciencias Médicas es fijar las condiciones de dieta que mejor preserven tejidos y funciones y minimicen enfermedades. La pregunta es cómo la nutrición y formas de estilos de vida contribuyen a empeorar o mejorar la pérdida de tejidos y funciones ligadas a la edad. Existe clara evidencia de factores dietéticos implicados en la etiología de estas enfermedades que, a su vez, pueden beneficiarse de una intervención nutricional. Una importante cuestión es si las personas de edad tienen el adecuado suministro de energía y nutrientes para mantener y aun mejorar su salud(Fig. 4)

Los principales indicadores de un mal estado nutricional en las personas de edad avanzada son:
 
1.      Pérdida de peso.
2.      Bajo o alto peso en relación con la talla.
3.      Significativa reducción de la circunferencia del brazo.
4.      Incremento o disminución de los pliegues cutáneos.
5.      Obesidad..
6.      Sostenida ingestión inapropiada de alimentos.
7.      Niveles inadecuados de vitaminas, minerales o lípidos en sangre y otras alteraciones relacionadas con la nutrición.(http://www.bvs.sld.cu/revistas/ibi/vol26_1_07/ibi08107.htm).

 

Fig. 4 Pueden observarse diferentes alimentos ricos en nutrientes: carnes, pescado,lácteos,frutas, cereales y otros.







 

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